Como sobrevivir al supermercado terapéutico




Descargar el articulo en pdf.

¿Te resulta fácil llenar las paginas en blanco de este nuevo otoño?. ¿De qué forma discurrirá tu poema del vivir?. ¿Hay fluidez ? ¿O por el contrario algo no acaba de alinearse?. Siempre es posible dar un salto, aunque a veces ignoremos hacia dónde. Por fin te decides a buscar entre el boca a boca, las revistas, una conferencia, las nuevas tendencias terapéuticas. Casi de sopetón encuentras la oferta curativa del momento, ¡cientos de posibilidades!, ¿y ahora qué?. El vértigo. Parece que el alma navega en uno de esos carritos de la compra, sin rumbo. ¿Existe una sensación más inquietante que estar con el detergente en una mano, sintiendo que se nos olvida la albahaca para los spaghetti, a localizar en una de esas atroces grandes superficies?. Si has vivido algo así a la hora de intentar crecer es que acabas de llegar al mundo terapéutico y te conviene recordar algunas cosas, y esperar a que algo te resuene antes de tirarte a la piscina.

Para empezar si no estas en paz es que algún asunto inconcluso, con efecto rebote está emergiendo en el presente. Mejor mirar hacia dentro y prestar atención compasiva a esa llamada de atención, toda una oportunidad de recolocarte. Nadie va a saber mejor que tú lo que te pasa. Si todavía el equilibrio emocional sigue siendo frágil te vendrá de perlas un espejo donde se refleje lo que no eres para que al soltarlo veas tu plenitud. Un buen terapeuta.

No existe una técnica mejor que otra, aunque las distintas etapas piden herramientas diferentes. Se puede hacer un excelente trabajo siempre que pongamos la carne en el asador, a través del Psicoanálisis, Gestalt, Eneagrama, Psicosítesis, Coaching, P.Transpersonal, Constelaciones Familiares, Teatro Terapéutico, Rebirthing,y cualquiera de las disciplinas psicocorporales, Biodanza, Alexander, Eutonía, Polaridad , Cinco Ritmos, Bioenergética entre otras. En cualquiera de ellas se atraviesa la resistencia al cambio, falsas creencias, el modo de relacionarnos, y el guión de vida dentro de la transferencia, ese hilo delicado a través del cual se idealiza al terapeuta en las primeras etapas hasta desafiarlo cuando el trabajo se profundiza. Si se consigue atravesar las dificultades, sin hacer el topo, metiendo las narices en distintos caminos para no ahondar en ninguno, si se investiga honestamente, la vida será más sencilla.

Un día llega el paso de llamar al profesional elegido. Lo primero es escucharse, dejarse sentir. Este es el radar que alerta. La intuición no falla. Interesarse por su formación esencial , y también el trabajo que haya realizado sobre sí, no sólo fruto de la formación académica sino de años de auto indagación. Se nota en su escucha, comentarios, corazón, presencia y la “super-visión”. El láser que va más allá de lo que ven quienes nos rodean.

Un trabajo bien estructurado incluiría ir cerrando todos los asuntos pendientes que corresponden a la historia personal, y generan por ej. dependenecia emocional, o síntomas, desentrañar la falta de equilibrio emocional, enfocar necesidades, metas, proyectos, creencias, lo que ha ocurrido dentro del marco familiar y la trasmisión recibida, movimientos del alma en el árbol genealógico, más un cierre transpersonal donde la persona ya capaz de autoapoyo entra en contacto con su fuerza espiritual para alinearse, los niveles superiores de conciencia. No es lineal, el proceso se va dando simultáneamente. A tener en cuenta que las terapias-flash no ayudan a realizar cambios duraderos, que existe lo que Assagioli, creador de la Psicosíntesis llamaba “patología de lo sublime”, y consiste en hacer un by pass hacia lo transpersonal, escaparse hacia arriba con todo lo inmediato por resolver, economía, sexualidad, relaciones, poder personal etc. O por el contrario negar apasionadamente la existencia de lo más elevado; si permanecemos ajenos a las estrellas tampoco estamos integrados. Conviene acentuar que la precisión forma parte de la madurez de un especialista, quien espera el momento adecuado para hacer una devolución. Un simple señalamiento a destiempo, sin que la persona esté a punto de darse cuenta por sí misma, lo único que hace es retrasar el tratamiento.

Cuando he escogido los profesionales que me han acompañado en mi viaje interior, me he fijado en “pequeños detalles”. Si los ojos de la persona en cuestión denotaban conexión con su ser. Si el que yo mejorase le importaba o me veía como una cifra. Si nutría y era firme a la vez. Si su actitud era ética. Y su sentido del humor, signo de inteligencia. Si era flexible para aceptar criterios contrapuestos e incombustible al desaliento y la manipulación. Una elección renovada en la que pedí, junto a una buena formación, honestidad y corazón.

La elección del terapeuta que nos acompañe en el despertar de nuestro verdadero ser es algo delicado porque en última instancia se trata de recuperar el carácter sagrado de la vida y la armonía con todo. Así y todo la terapia perfecta no existe, saber esto también es crecer. Todos podemos cometer errores. Y seguimos aprendiendo hasta el último latido. Mientras tanto ¿qué?. Actuar con sabiduría, simplificando la vida para desarrollar los poderes del alma. Una alimentación inteligente y equilibrada ayuda, también el ejercicio físico, pensar positivamente(esto es esencial, todo el esfuerzo realizado se viene abajo si creamos una realidad triste con lo que pensamos, ¿qué es una depresión sino una sucesión de pensamientos negativos?), más una disciplina que ayude a sobrepasar el pequeño yo y adentrase en la conexión con todo.

Yo estoy con Mafalda. Lo que este viejo mundo necesita es más amor. Aunque siempre el narcisismo sea duro de pelar, ¿de verdad son necesarias tantas terapias para experimentar el amor, y si el corazón tuviera miles de razones, que nos trasmite cada segundo en su silencioso tic tac y la clave fuera escucharle?. Mientras lo pienso voy a por un té de Darjeeling que el café me pone nerviosa.