Vacaciones…vitaminas para el alma




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La percepción del mundo se modifica con la alegría, el amor, los nuevos proyectos. ¿Y cómo no?, viajando, cambiando de entorno.
Se acerca el tiempo del no tiempo. De los librotes que se han aparcado todo el año, las siestas a pierna suelta, el mar, las charlas nutritivas, la montaña y el asombro. Quizás de acercarse a otras culturas, de ver el mundo con ojos achinados, a través de pieles color ébano, vestidos por la contemplación de la infinita variedad que supone nuestro planeta. Ya es hora de darle unas vacaciones a la forma habitual de filtrar la realidad. La negatividad, los miedos, la culpa (eso que se tiene para seguir haciendo lo mismo), la estrechez de miras, los interminables juicios, los deseos que confunden, el ego. Los viajes enseñan, el movimiento ayuda a que la energía se redistribuya de otra forma, promueven la reflexión y discriminación, en una palabra enriquecen.

Recién aterrizada de Nueva York , pienso sobre el hecho del que el país más influyente de la tierra esté tan lleno de paradojas. Existen doce millones de “sin papeles” haciendo un trabajo duro que sostiene la realidad concreta. La deuda externa de EE.UU es de cientos de millones de dólares, deuda que ha comprado China quien a su vez, sube y baja su moneda para tirar los precios en el mercado internacional. Las mentes más lúcidas del mundo, esas que mañana desde sus puestos de trabajo en Madrid, Montevideo, Los Angeles, Buenos Aires, Bogotá, la ONU criticarán y denunciarán a un sistema que hace aguas por todos lados, se preparan en Columbia y N.Y.U, donde por cierto en su biblioteca se han puesto mamparas de cristal para evitar los suicidios, ¿Qué presión vivirán esos jóvenes empeñados en sus doctorados y masters para que esto no sea un hecho aislado?. Las escuelas de danza de la City, disciplina muscular y refinamiento de movimientos, compiten en la calle con los cuerpos más deformados del planeta, gracias a la comida basura e imagino la tristeza.

El subsuelo de Manhattan esconde uno de los metros más cutres del mundo. Sólo el tres por ciento de los americanos tiene pasaporte. La anorexia física y psíquica se pasea por Wall Street. El mundo de lo fashion alcanza las cuotas más altas de creatividad en montajes alucinantes.
El Metropolitan es más Egipto que el descuidado museo del Cairo, con su Hatshepsut, las momias tan ordenaditas, la tumba que piedra a piedra exhibe un laberinto donde perderse. Gospel con sombreros de Ascott en un Harlem con más espíritu que la Quinta Avenida. También allí jazz de ese que se mete por debajo de la piel. Frente a la Zona Cero un coro de Ucla canaliza voces de ángeles , si es que las tienen. El juez Garzón, Elvira Lindo, Muñoz Molina optan por una estancia neoyorquina.

La energía es extraordinaria, diferente a la de los templos de Hampi (India del Sur), a la de Leh en el pequeño Tibet, la agraciada Verona o sin ir más lejos Los Pirineos, pero extraordinaria. Si hay un lugar donde las fuerzas evolutivas, y las involutivas combatan con más ahínco es éste. Lo más impresionante es que sea este país desconcertado, quien establezca modelos sociales, y económicos, para el resto del mundo y siga actuando de adalid de las circunstancias políticas de los aparentemente menos desarrollados. Clarito ejemplo de cómo al ego en su prepotencia, le da por salvar con la casa por barrer.

Si Mafalda me sustituyera en el ordenador, diría paren el mundo que me bajo. Con mi visión espiritual adulta observo que vamos hacia un cambio total y global de conciencia. Que descanso. Cada uno tiene que tomar su vela y como Dios está en los detalles, alinearse con el Espíritu en cada gesto del día. Ese es el único trabajo real por el que estamos aquí. En estos cuerpos, a veces desconectados de las necesidades reales del ser, fijados en el pasado, anticipados en lo porvenir, sobre la cuerda floja de ese continuo de conciencia, que trasciende tiempo y espacio, y que marca la diferencia entre sólo sueños y la pura evolución sobre el terreno de la Realidad.

Estas vacaciones que te llegan, no estaría mal que lo fueran para el espíritu, vitaminas para el alma. Algo así como divinoterapia. Utilizarlas para poner más conciencia y dicha en lo que toque. Todo ayuda, la energía divina, que crea silencio interior, a través del yoga, la meditación, la danza, los momentos de darse cuenta, nadar, subir una montaña, vivir tu relación de pareja, la sexualidad con más Presencia, estar plenamente en la poesía que encierra lo cotidiano.

Para poder construir ese puente hacia la plenitud, y experimentar que la felicidad no depende del afuera porque entonces no es felicidad, sino desgarradores jirones de placer y dolor, un tobogán, un imposible, necesitamos herramientas. Ellas nos conducen a un profundo desapego, la paradójica base del amor. Para conseguirlo hay que poner conciencia, sin descanso…un sí incondicional a la libertad.