Gestalt




La salud no es la ausencia de enfermedad, sino un estado de completo bienestar, físico,mental y social. (OMS). Desde una perspectiva integradora la terapia Gestalt apunta al mantenimiento de esa plenitud. No a la curación o solución de un problema concreto sino a la expansión del potencial humano y armonía psicosomática. Objetivo que comparte con todas las corrientes de vanguardia, llamadas nuevas terapias humanistas.

“Lo normal debe definirse no mediante la adaptación de la persona a una autoridad externa, sino mediante la capacidad de inventar nuevas normas de estar en el mundo ”. -Goldstein-.

La Gestalt va dirigida no sólo a resolución de patologías, sino también a personas con dificultades existenciales (soledad, duda, agresividad, sexualidad, crisis, rupturas, duelos, paro, muerte, conflictos de relación) y a todo grupo u organización que busque la expansión de su potencial latente.

Este sistema de trabajo que incluye el arte, la movilización de la energía, el diálogo como proceso terapéutico, danza, teatro, meditación, (el famoso aquí y ahora extraído del Zen), visualizaciones, y sobre todo una conciencia inmediata del cuerpo, la voz, la respiración, nace bajo el empuje de Fritz Perls, ex psicoanalista, y sus colaboradores Laura Perls y Paul Goodman. Se sitúa en la confluencia del psicoanálisis, las nuevas terapias psicocorporales, surgidas a partir de los trabajos de W.Reich, el psicodrama, los enfoques fenomenológicos , existenciales y las filosofías orientales. Todo bajo una visión unificadora del ser humano.

No se trata de negar el peso de la herencia biológica, las experiencias de la primera infancia o la presión cultural del medio social, sino de acompañar la búsqueda de esa coherencia interna, que permita la expresión original de cada uno, para vivir creativamente.
Dentro de este marco terapéutico destaca el darse cuenta “awarness”, el síntoma como lenguaje del cuerpo, la conquista de un equilibrio dinámico, la integración de mente y corazón, la expresión directa de las emociones, el cierre de asuntos inconclusos y buscando la unidad de cuerpo y espíritu, la conexión transpersonal.

Toda esta tarea consiste en liberar al alma para experimentar el poder de ver. Venimos con los talentos que apoyan nuestro hacer en el mundo. Poder observar el juego de luces del ego para dejarlos atrás es el primer paso. Después sólo queda seguir las huellas del ser, con amor por lo desconocido. Lo llaman confianza, autoapoyo y ¿cómo no?,fe.